martes, 2 de noviembre de 2010

Calor.

¿Donde las papas queman o donde calienta el sol?

En esta vida hay varias formas de afrontar el día a día, todas son respetables según lo que la persona decida hacer para vivir. Hay dos formas que son los extremos de estas, dos formas que por nada del mundo podríamos juntar pero que a la vez tienen una característica que los une, denotan calor. Donde las papas queman o donde calienta el sol, son dos actitudes que definen el actuar de una persona frente a diferentes situaciones de la vida, uno puede escoger entre tratar de hacer algo por uno mismo sabiendo que se enfrentara a un medio adverso y quemarse o directamente no hacer nada, esperar que los demás hagan el trabajo por ti sin aportar y sin dar tu opinión, así te sentirás en un ambiente cálido y cómodo. Uno siempre busca donde sentirse a gusto y a la vez cómodo con lo que nos rodea pero ¿donde calienta el sol será la mejor forma? No lo creo.
Tal vez jugar con fuego sea mejor que estar calentito y si para obtener esas tan preciadas papas tenemos que sufrir y quemarnos, creo que vale la pena, ya que la experiencia que se gana con nada podrá ser borrada, mirar la herida y saber qué hiciste el esfuerzo por lograr lo que quieres llenara el espacio dentro de ti que dice satisfacción.
Nadie tiene el poder de decir lo que tienes que hacer pero en algún momento de tu vida te darás cuenta que es mejor tener heridas propias que heridas de otros.

Nubes(fotos celular)


jueves, 21 de octubre de 2010

Los olvidados

En estos momentos acontece una guerra en santiago, no hablo de soldados ni armas de fuego, hablo de una guerra por sobrevivir; Nadie se percata que esta ocurriendo, por una simple razón; Los grupos que se están enfrentando en esta batalla campal han sido olvidados “con querer” por nuestra sociedad. Podemos mirarlos en cada rincón de nuestra cuidad y no tomarlos en cuenta, pasa y pasa el tiempo y la actitud no cambia, hacemos como que no existen o nos desviamos de nuestro camino unos metros para no toparnos frente a frente con los OLVIDADOS.
Dos reportajes en los noticiarios, hicieron que lograra ver la pelea por vivir entre estos 2 grupos, “perros callejeros devoran a vagabundo” y “Vagabundos se alimentan de perros callejeros” ¿Horrible no?
El gran problema es que no queremos aceptar que hay un “problema”, vagabundos y perros callejeros se han transformado en un estorbo para nuestra sociedad que no dejan que avance hacia el desarrollo, Talvez muchos piensen “si se exterminan entre ellos, mejor para nosotros, un problema menos”
Si Hacemos esta pregunta ¿Algún ser viviente merece pasar hambre? Todos responderían que no, nadie lo merece; Quizás los olvidados no lo merezcan, pero de que pasan hambre, pasan. ¿Y que es lo que hacemos cuando los vemos notoriamente sin alimento? Volteamos la mirada, seguimos de largo, como si lo que acabamos de ver nunca existió y ¿Si nadie les ofrece ayuda, que van a hacer? Comerse entre ellos, es la ultima salida, ya que su sociedad se las cerro todas.
El primer pasó para ayudarlos, talvez no sea que el gobierno proponga un plan para sacarlos del hoyo en el cual se encuentran, si no aceptemos que están ahí, que pasan hambre, frió y que a ninguno de nosotros nos gustaría estar en sus zapatos, así si el problema vuelve, todos haremos algo por ayudar a los olvidados.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Metástasis

Metástasis, una palabra rara y desconocida, está ligada al cáncer, cuando este se posa sobre algún órgano, crece y crece hasta propagarse por completo en ese lugar, luego como tiene una mentalidad de empresario, comienza a buscar algún otro órgano donde expandirse para hacerse más grande, así se propaga el cáncer en el cuerpo humano cuando este no ha podido ser controlado, lo podríamos comparar con una especie de plaga que se apodera de nuestro cuerpo, plaga que es imposible exterminar porque no existe ningún insecticida que sea capaz|, y los que hay no surten ningún efecto; el cáncer si no es controlado a tiempo, como las plagas, será imposible detenerlo, llegará hasta el último rincón, destruyendo todo, o hasta que el cuerpo no resistas mas .
En estos momentos podemos encontrar un cáncer en nuestro planeta , que lleva haciendo metástasis por muchos años, tal vez podríamos decir, millones, nadie lo sabe con certeza; El gran problema es que han tratado de inventar alguna cura pero la enfermedad es más fuerte que las intenciones de crearla, cada año se va expandiendo un poco más, llegando a los lugares que aun estaban sanos, limpios, a salvo de la enfermedad, poco fue el tiempo que necesito para exterminarlos y luego, sin parar, salía en busca de saciar su hambre de destrucción. Si alguna vez tuviéramos la opción de poder entablar una conversación con este cáncer, con esta plaga, creo que respondería que está haciendo lo correcto, y que no descansara hasta completar su meta, destruir el planeta por completo.
Hombres, mujeres, todos humanos, somos el cáncer, somos la plaga del tercer planeta del sistema solar, la tierra, llevamos millones de años “evolucionando” según nosotros, pero para este mundo sería como la metástasis, destruyendo todo lo que este lugar nos ofreció, contaminando el mar, desechando todos nuestros desperdicios en él, como si fuera un basurero mundial, creyendo que no afectara en ningún sentido al ecosistema, ensuciamos el hábitat de los pocos animales que van quedando en el océano, porque los que ya no están, se fueron por culpa de nosotros, por la explotación indiscriminada, nadie hizo algún reparo o quizás lo hicieron, pero no quisieron escuchar, ahí quedaron, extinguiéndose o ya extintos. Contaminamos el aire, ese aire que sin él no podemos vivir, llenándolo de smog, hay países en los cuales debes comprar aire envasado ya que el que está ahí afuera, los mataría, desforestamos los bosques, sin volver a plantarlos, creando materiales para el uso humano, cuando este es desechado, la mayor porción podría ser reciclada, pero como vamos a reciclar, eso es cosa de locos y tontos, mejor sigamos cortando arboles.
Sí, eso somos, una plaga, un maldito cáncer sin cura, y lo peor es que estamos en el mayor punto de expansión, aumentando la velocidad de destrucción de 1 a 1000 cada día, pero como el cáncer del planeta tierra que somos cuando este muera la enfermedad también, moriremos porque a medida que avanzamos, destruimos, y si destruimos el mundo, nos destruiremos a nosotros mismos.
Hagamos algo para encontrar el antídoto, para entender que si seguimos pensando que evolución es destruir nuestro planeta, de seguro no nos queda mucho tiempo con los pies en la tierra.

domingo, 29 de agosto de 2010

Nubes.(fotos celular)


Un amigo mio.

Hoy hablare de un amigo muy cercano, nuestra historia comienza cuando solo tenía 14 años, la primera vez que hablamos no lo toleraba, las cosas que este hacia me afectaban y me hacían sentir mal, pero algo me hacia ignorar todo y que querer ser su amigo, se había transformado en una prioridad. Cada vez lo fui aceptando un poco más, y nos juntábamos a escondidas después de clases, camino a casa, trayecto que no demoraba más de una hora, pero en esos momentos tardaba tres; mi hermana mayor nos vio juntos una tarde de miércoles, estaba sentado bajo un gran sauce, sus ramas se movían al ritmo del viento dejando entrar por segundos algunos rayos de sol, era un día perfecto, lo recuerdo perfectamente; se acerco, me miro y solo salió una frase de su boca, no muy agradable para mí, “les cuentas tu o les cuento yo”, sabía cómo reaccionarían mis padres, el miedo me invadió, decidí esperar y ver si realmente se atrevería a contarles, resultado: mis padres enterándose de mi nueva amistad no por mí, sino por mi hermana, no querían que estuviéramos juntos, decían que era mala influencia para mi, provoco problemas, castigos aparecieron, pero nada importaba, yo solo pensaba en pasar momentos con él.
Terco como el adolescente que era, me fui acostumbrando a él, aceptando su mala fama, sus malos olores, y que cuando me llamaba, yo tenía que ir de inmediato, obviamente todo sucedía a las espaldas de mis padres, encontrando los momentos en los cuales no me vieran por ningún motivo. Comencé a invitarlo a las juntas con mis compañeros, como era el nuevo, encajo de inmediato, sin problemas; en poco tiempo se hizo popular entre mis amistades, habían veces que sin invitarlo, el ya estaba ahí, todos eran amigos de él, todos querían compartir aunque sea una pequeña charla. A medida que las estaciones cambiaban y el tiempo pasaba, fue tomando importancia en mi vida cotidiana, salíamos juntos a todos lados, fiestas, paseos. Realmente lo consideraba mi mejor amigo, podría decir hermanos, estaba conmigo en las buenas y en las malas, nos divertíamos estando en cualquier lugar, a veces haciendo nada, contando nubes boca arriba en el pasto, que buenos momentos… cuando ocurrían momentos difíciles, momentos tensos, el estaba ahí, calmándome, siempre incondicional, gritamos como también lloramos juntos, siempre encontrando su apoyo en los momentos de soledad, aunque hiciera frío de esos que calan los huesos, nunca me dejó, en las noches era sagrada una conversación antes de pegar la cabeza en la almohada, sentados en la ventana escuchando la voz inconfundible de chinoy.
En ocasiones me ayudo a encontrar el amor (pasajero, pero amor) El era el pretexto para acercarme, conversábamos los 3, temas sin importancia, lo importante era tener una conversación con la mujer que me atraía, lo mejor de todo era que siempre sabia cuando desaparecer, después de unos minutos acompañándonos, viendo que podía seguir solo en la conquista, se iba, así podía intercambiar gestos, palabras y miradas coquetas con ella.
Todo lo que se podía esperar de un amigo, lo tenia, me sentía privilegiado al tenerlo a mi lado, pero como nada es perfecto en esta vida, momentos difíciles aparecieron en nuestros caminos, me di cuenta de varias cosas, una de esas es que para estar con él, siempre tenía que desembolsar dinero, si más tiempo quería pasar con él, más dinero necesitaba, pero como ya se había transformado en un pilar fundamental en mi vida, aceptaba el costo de su compañía. Desde el comienzo supe que como me hacía sentir bien, también me hacía daño, las juntas iban deteriorando mi cuerpo lentamente, lo sabía, pero lo pasaba por alto, porque decía “es mi amigo, el de siempre”, no puedo dejarlo, tantos momentos juntos no pueden hacerse humo.
Llevo un tiempo tratando de alejarme de él, el adolescente terco que era, no escucho y ahora mis pulmones no son los mismos, mi garganta suele tener problemas, mis dientes se empiezan a tornar un amarillo sucio y desagradable, y muchas veces me hizo gastar dinero que realmente no tenía. Hablo del “vamos a echar humo”, del SUCI (garro), del pucho o puchito, del cigarro, el sucio, maldito, pero delicioso cigarro.