Es un día como cualquier otro, al caminar por una plaza cercana logro escuchar voces que llaman mi atención, mis oídos se concentran en cada palabra, cada silaba; al ver de donde provenían quede atónito…Lenguas, si, lenguas comunes y corrientes, sentadas bajo la sombra del gran árbol, conversando, hablando de todo tipos de temas sin importarles el entorno que las rodeaba; Eran 5, quien sabe si se conocían de antes o si solo se toparon en el camino, lo único que se podía saber al mirarlas conversar, era que hablaban como si las hubieran tenido encerradas por días o quizás años, ya que todas hablaban a una velocidad casi descontrolada, era muy difícil seguirles el ritmo, pero al hacer un gran esfuerzo, dejar los sentidos de lado y solo dejar la audición pude entenderlas, me senté en una banca cercana y comencé a escuchar.
Hablaban de la solidaridad entre las personas, que nadie se interesa por el prójimo en estos tiempos, que no sabían como una sociedad llego a ser tan egoísta, que nadie mira mas aya de la punta de su nariz, que si un problema no los afecta directamente, este no existe, de un momento a otro el volumen de la conversación comenzó a subir, las lenguas exaltadas, todas querían opinar, sin importarles la saliva que esparcían al hacerlo, una de ellas casi gritando dijo “ ya no hay respeto, ya no hay respeto por las personas, pasan a llevar a la tercera edad sin ningún cargo de conciencia, hombres y mujeres se golpean día a día sin razón alguna, padres “gritoneando” a sus hijos por el estrés que traen desde el trabajo, No hay respeto por los animales porque son “animales” y ni siquiera por el planeta en que vivimos, destruyéndolo en el nombre del “progreso de la humanidad” ; De repente todas opinaban los mismo y casi a coro se escucho solo una frase “ Hay que hacer un cambio y debe partir por nosotros”, al escuchar a las lenguas con tanto ímpetu, me dieron ganas de arreglar el mundo junto a ellas y que todos juntos podríamos lograr algo, decidí dejar de ser solo un oyente y comencé a caminar hacia la sombra del gran árbol, pero algo sucedió, un grupo de “cuerpos” llega antes que yo, hice una pausa en mi camino para poder ver que es lo que pasaría, los cuerpos se arrodillaron y cada uno tomo una lengua y la introdujo en su boca, estas seguían hablando pero al momento en que los dientes se cerraron todos quedo en silencio; Los cuerpos se despidieron dándose la mano y todos emprendieron su viaje por caminos diferentes; No podía entender la situación, hace algunos instantes escuchaba opiniones realmente interesantes y luego veía alejarse a los cuerpos, todos es distintas direcciones, pero después de unos minutos pude saber que es lo que había pasado.
Aunque digan que la lengua es la parte con más músculos, por ende la más fuerte y que la voz puede llegar a mover montañas, si todas esas ideas de cambio quedan solamente en palabras, se las llevara el viento y todo quedara tal como esta, Dejemos de ser solo lenguas.